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Lifelong Learning Programme (LLP)

Monday, 24 March 2014

LAS MUJERES Y LA EDUCACIÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX



La enseñanza en el siglo XIX estaba muy influenciada por la iglesia católica, en el que la mujer, obtenia un papel secundario.
En la Iglesia, las mujeres obececian a un papel cohesionador al interior de la familia. El prototipo mas frecuente fue la mujer casada, reina del hogar, religiosa, buena madre y buena esposa; la Iglesia católica fue su mas agresivo portavoz.

La incorporación de la mujer al sistema educativo, según la Iglesia, era una forma de eliminar los principios y valores cristianos de la familia y el hogar. El acceso de la mujer al sistema educativo no buscaba, de ninguna manera, alterar la función social de la misma sino una fundamentalmente alfabetizarla y adiestrada en algunos quehaceres domésticos para el mejor funcionamiento del hogar y de la familia.

Su educación, en caso de haberla, debía ir orientada a su misión en la vida. Los textos legales hablan por sí solos, por lo que los usaré preferentemente para ver cual era el tratamiento que recibía la enseñanza femenina.

Empieza el siglo con el trabajo legislativo de las Cortes de Cádiz. Su Comisión de Instrucción Pública emite el 7 de marzo de 1814 un Dictamen y Proyecto de Decreto sobre el arreglo general de la Enseñanza Pública, que se quedó en eso, en proyecto, pues un Golpe de Estado puso fin a la era liberal inaugurada con las Cortes gaditanas.

Ya en los primeros tiempos del reinado de Isabel II -bajo la regencia de Maria Cristina, su madre-, el progresista Plan general de Instrucción Pública del Duque de Rivas (1836) continuaría la segregación estableciendo:

"Art. 21. Se establecerán escuelas separadas para las niñas donde quiera que los recursos lo permitan, acomodando la enseñanza en estas escuelas a las correspondientes elementales y superiores de niños, pero con las modificaciones y en la forma conveniente al sexo. El establecimiento de estas escuelas, su régimen y gobierno, provisión de maestras, &c., serán objeto de un decreto especial."

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX comienza a considerarse que, aunque la misión de la mujer es cuidar de los hijos y el marido, la educación e instrucción puede prepararla para cumplir mejor la tarea de formar nuevos ciudadanos y constituir un apoyo adecuado para maridos modernos. Mientras en España en periódicos y revistas se polemiza sobre la capacidad de las mujeres para adquirir conocimientos que puedan capacitarla para ejercer una profesión y sobre la conveniencia o no de que los adquiera, llegan noticias de otros países donde algunas mujeres comienzan a conseguir el grado de bachiller e, incluso, acceden a la Universidad.


Es en 1888 cuando, tras la solicitud de tres mujeres, se permitió de nuevo a las mujeres matricularse en la Universidad, en principio sólo para exámenes y posteriormente, a instancia de Matilde Padrós en la enseñanza oficial. La presencia de mujeres en la Universidad española durante el siglo XIX es, por tanto, prácticamente anecdótica y, además, parte de las alumnas consignadas en ellas, no acabaron la carrera.

Matilde Padrós y Rubio fue una de las primeras mujeres que ingresaron en la Universidad española.


Cristina Tejado Cruz
Ciencias Sociales 4º
   I.E.S Parque de Lisboa


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